La épica griega vuelve en forma de juego de rol multiplataforma con Rise of the Argonauts. Las altas expectativas que se tenían han echado por tierra las críticas sobre él. Que sí no tiene profundidad, que si es lineal, que si las texturas son malas. Menos mal que cuando Willis O’Brien creó los efectos especiales del primer “King Kong”(1933) con cartón piedra y stop-motion, todos estos analistas metódicos no habían ni nacido.

En cambio a mi me ha pasado lo contrario. Me parecía un clónico más. Y “argonautas” me sonaba a “astronautas”… Al final ha conseguido que deje en un rincón al nuevo Prince of Persia (que ni me acuerde de que existe) y me ha ofrecido un juego entretenido, bien planificado y con altas dosis de aventura cinematográfica.
Epopeya de amor tuneada que nos cuenta como tras ver morir a su amada, Jasón recluta a sus colegas (entre ellos Hércules) y manda construir un navío, el Argos (de ahí Argonautas), para recorrer el mundo conocidos en busca del Vellocino de Oro, la única forma de resucitar a su prometida. Desde el minuto uno nos damos cuenta que las escenas cinemáticas van a ser prolíficas. En realidad estaremos jugando a ser protagonistas de la típica película clásica de ciclopes gigantescos, arpías con pelo de serpientes y códigos de honor entre machos puestos de ciclos hasta las cejas y amazonas semidesnudas. Terminaremos conduciendo a un pequeño grupo de héroes que nos apoyará en las luchas y nos amenizará el camino con sus conversaciones.


Es verdad, la linealidad es absoluta, casi de pasillo. El aspecto Rol es meramente presencial: las armas y mejoras son anecdóticas y la dificultad es de parbulitos. Pero cuando descubres que, mientras tu mastodóntico amigo Hércules le da el abrazo del oso a un enemigo para hacer que su cabeza estalle, tú puedes rebanarlo en dos a la altura de la cintura, dejando un enemigo convertido en múltiples trozos sangrantes, y que cada vez que pasa algo así todo se ve a cámara lenta…que más se puede decir. Salvando las salvajadas, nos queda algo mucho mas parecido a una aventura gráfica, un Zelda metrosexual, que a un RPG tipo Loki o Titan Quest (donde va a parar). Nuestra interactuación es un mero conductor para que la historia se vaya desarrollando. Se apoya en conversaciones lógicas y acontecimientos bien resueltos a los que les basta dar un par de giros inesperados para no poder despegarte del mando hasta terminarlo.


Visualmente Unreal Engine 3 sigue haciendo su trabajo: llamar la atención. A pesar de que han ahorrado demasiado en poligonos y que solo se usen texturas de alta calidad en las caras de los protagonistas principales, todo tiene un acabado compacto, bien iluminado y con pocos fallos gráficos. Podría decirse que es una lástima el derrotero artístico del juego en algunos aspectos, con varios escenarios terminados con desgana y unos modelos humanos irreales y excesivamente prototípicos: musculosos con el molde de Hulk y mujeres que da igual si son niñas, jóvenes o ancianas, todas parecen misses recauchutadas. Por no hablar de la pinta de Leonidas que tiene Jasón. El doblaje es de lo mejor que se ha oido en varios meses y además el movimiento labial está sincronizado con el texto en castellano.

En definitiva un juego divertido, fácil de jugar, con una historia bien engarzada y una brutalidad de combate interesante. Recomendado para todos los que todavia tienen como tono de movil aquello de “¡Espartanos! ¡Esta noche, cenaremos en el infierno!”.